5 - La parábola del buen samaritano

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Descripción

Quién es mi prójimo? La respuesta de esta pregunta parece obvia para todos nosotros. Nuestro vecino, la gente de la comunidad, nuestros correligionarios políticos, en la ciudad, en nuestro país. Si encontramos a alguien a la vera del camino, saqueado, y en él reconocemos a nuestro prójimo, nosotros podemos incluso ayudarle. Jesús, no obstante, nos pinta una imagen bien diferente del prójimo. Si se atreve a leer la parábola, cinco hechos le darán una buena base para razonar.
1 – El buen samaritano ha sentido compasión y le ha seguido en la obra.
2 – A pesar de haber sido despreciado por los compatriotas del hombre apaleado, el buen samaritano ha ignorado los prejuicios.
3 – El buen samaritano ha pagado los gastos por el restablecimiento del hombre apaleado de su propio bolsillo, sin cualquier esperanza de que su dinero le fuera devuelto en algún momento.
4 – El buen samaritano gozaba de buen renombre, el propietario de la hostería tuvo confianza de él y le siguió en su deseo.
5 – El buen samaritano era muy generoso y probablemente los cuidados por el hombre apaleado, mientras se estaba reponiendo, le pusieron en serias dificultades financieras. Jesucristo terminó de contar su parábola y el hombre de la ley se quedó pasmado, dándose cuenta de que nunca sería capaz de pasar esta prueba. Y nosotros, ¿es que podríamos? Con la ayuda de Dios yo sí podría..

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